¿Cómo estar preparados ante gastos imprevistos?

Como en todos los órdenes de la vida, siempre es preferible prevenir que curar. Por eso desarrollar un uso consciente del dinero es un paso fundamental para estar preparados ante gastos inesperados.

Una de las bases del uso consciente del dinero, es la anticipación, que se traduce en ahorrar específicamente para afrontar gastos extraordinarios y así formar un “fondo para imprevistos”.

Anticiparse a los hechos

Nunca sabemos cuándo vamos a tener que enfrentarnos a un imprevisto. Lo que sí podemos hacer es tomar conciencia de que algún día puede surgir una situación inesperada que implique un desembolso importante de dinero, y organizarnos para estar preparados.

La mejor forma de anticiparse es tener un “fondo para imprevistos” que nos sirva de respaldo para manejar con tranquilidad una situación que implique un gasto extraordinario.

Para tomar conciencia, imaginemos que no contamos con un ahorro suficiente, o que si lo tenemos tiene un objetivo muy concreto, como pagar un curso, cambiar el auto, irnos de vacaciones, o cualquier otro plan que sea muy importante para nosotros. Si, por ejemplo, se nos rompe la heladera y no tiene arreglo, necesariamente tendremos que comprar otra. Frente a este imprevisto posiblemente tengamos que recurrir a un crédito, ya sea solicitando un préstamo o financiando la compra en cuotas con una tarjeta de crédito, y si no usar el ahorro que habíamos generado para otro plan y por lo tanto posponer la realización del mismo.

El fondo para imprevistos es la respuesta a cómo evitar lo anterior, ya que de contar con uno, no deberíamos recurrir a un crédito ni renunciar a nuestros planes para hacer frente a los gastos inesperados.

¿Cómo construir un fondo para imprevistos?

Construir un fondo de emergencia implica definirlo como un objetivo de ahorro, y apartar todos los meses dinero para ese fondo hasta que llegue al monto que nos propusimos.

Ordenar nuestras finanzas personales es el primer paso para construir un fondo para imprevistos.

Una vez que logramos visualizar nuestros ingresos y egresos en una planilla, podremos entender qué porcentaje de nuestros ingresos destinamos a los distintos gastos y así identificar posibles oportunidades de ahorro. Luego tenemos incorporar un ítem mensual que sea “fondo par imprevistos”. De esta manera estaremos sumando a nuestro presupuesto mensual un monto de ahorro fijo que nos permitirá ir construyendo el fondo.

Si bien lleva tiempo hacerlo, es importante construirlo empezando de a poco. Para comenzar te recomendamos hacerte estas cuatro preguntas o acceder a la herramienta “Bolsillo planificador” para planificar tus objetivos

- ¿Cuánto dinero precisás para tu fondo?
- ¿Cuánto podés ahorrar por mes?
- ¿Durante cuántos meses tendrás que ahorrar para llegar al monto deseado?
- ¿Cuáles gastos podrías recortar con el fin de construir tu fondo?

¿Cuánto dinero debe tener un fondo para imprevistos?

El dinero a reservar para ese fondo va a depender de nuestro nivel de ingresos y de gastos, y de los imprevistos que imaginamos puedan llegar surgir.

Generalmente se recomienda que el fondo para imprevistos equivalga a tres veces nuestro sueldo mensual y que esté en una cuenta corriente o en una caja de ahorros, de manera de poder acceder fácilmente a ese dinero en caso de necesitarlo.

Igualmente el monto del fondo lo establecerá cada uno de manera personal en función del monto de respaldo que lo haga sentir más tranquilo.

En conclusión, aunque no podamos predecir lo que va a pasar, sí podemos anticiparnos formando un fondo de emergencia, que cuanto más grande sea, más seguros nos hará sentir, ya que contar con un respaldo propio al alcance de la mano nos ayudará a tomar el control de nuestro dinero y a ganar seguridad frente a nuestras finanzas personales.

Comencemos ya a construirlo :-)